no words needed. I am officialy retarded.
lunes, 14 de enero de 2013
lunes, 7 de enero de 2013
El último día de vacaciones
"Che, Steffan, que onda si vamos al monte Montserrate hoy que es nuestro último día de vacaciones?" le dije mientras estábamos los dos sentados en el sofá naranja metidos en las computadoras de mierda.
OK me dijo. Si no, no hacemos nada.
Y nos tomamos un taxi al Montserrate (sí, se escribe con la E final) para ir a ver qué coños van a ver todos. A esta altura he de pasar a explicar: El cerro es una montaña que está en la ciudad, ahi al costado. Como la ciudad está a 2.600 msnm nadie se da cuenta lo fucking alto que es un cerro de 3.200 msnm. En fin, había mucha cola para el teleférico y Steffan no es una persona de hacer fila alguna.
Che, subamos a pie.
Y yo pensaba... fuck. No dormí bien, no desayuné, y ayer fumé tabacos como una dulce acompañante de una amiga que cortó con el novio. Y ahora tengo que subir el Monserrate. Bueh.
Los primeros metros fueron interesantes. Después de eso, el HORROR.
Me di cuenta lo choto que es ser fumadora a esta edad, y en mis cantidades estresantes para cualquier padre o médico. Steffan y su juventud libre de humo iban hangeando lo más bien subiendo las putas eternas escaleras mientras yo, Selma de porquería, atrás dejaba pedazos de pulmón en cada escalón de esos. Y encima el pelotudo de Steffan se cagaba de risa de mi respiración Max Vol.
Paré mil veces, pero llegué. Finalmente llegué. Y después de llegar, como lo de arriba es una iglesia y un santuario, me senté y me recé unos rezos (sí mamá, recé)
Aquí la prueba:
OK me dijo. Si no, no hacemos nada.
Y nos tomamos un taxi al Montserrate (sí, se escribe con la E final) para ir a ver qué coños van a ver todos. A esta altura he de pasar a explicar: El cerro es una montaña que está en la ciudad, ahi al costado. Como la ciudad está a 2.600 msnm nadie se da cuenta lo fucking alto que es un cerro de 3.200 msnm. En fin, había mucha cola para el teleférico y Steffan no es una persona de hacer fila alguna.
Che, subamos a pie.
Y yo pensaba... fuck. No dormí bien, no desayuné, y ayer fumé tabacos como una dulce acompañante de una amiga que cortó con el novio. Y ahora tengo que subir el Monserrate. Bueh.
Los primeros metros fueron interesantes. Después de eso, el HORROR.
Me di cuenta lo choto que es ser fumadora a esta edad, y en mis cantidades estresantes para cualquier padre o médico. Steffan y su juventud libre de humo iban hangeando lo más bien subiendo las putas eternas escaleras mientras yo, Selma de porquería, atrás dejaba pedazos de pulmón en cada escalón de esos. Y encima el pelotudo de Steffan se cagaba de risa de mi respiración Max Vol.
Paré mil veces, pero llegué. Finalmente llegué. Y después de llegar, como lo de arriba es una iglesia y un santuario, me senté y me recé unos rezos (sí mamá, recé)
Aquí la prueba:
Cabe destacar que después de eso nos encontramos con un amigo de Steffan, este tal Steve que vivió los últimos 18 meses en Medellín enseñando inglés. UY cómo aman los ingleses latinoamérica, algo inexplicable. Salvo que su historia de la chica que le perreaba el trasero contra sus partes sea cierta. En ese caso entiendo todo. Y después vino el canadiense también a casa y todos tomamos whisky y comimos pizza extra-large.
Personaje del día: Anastazia, oriunda de Australia y fiel compañera de restaurant de pescado en Taganga "Once I dyed my hair into blonde, and then went surfing. I don't know what but it all fucked up and my hair turned out to be green and then f'in yellow. As I worked at Ikea, it was really funny to see me in the Ikea outfit with yellow hair. I was Mrs. Fucking Ikea!"
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