Una de las cosas más lindas de viajar es que uno es siempre un extranjero, un ajeno, un L'Etranger.
Un L'Etranger nunca está cómodo, nunca pisa con certeza y cada paso que da puede ser tan en vano como sorprendente. Pero éso es lo que es el extraño, quien quiere que sus pies le duelan de a ratos y de a otros le enseñen que la vida estática es sino un círculo y no una ruta. Y a mí me gusta la ruta.
Ver Buenos Aires desde afuera siempre me trae varias sorpresas. Espero al final del camino encontrar la respuesta de pertenencia que se expresa en el título de este mismo blog, seré Argentina yo también? No de pasaporte, de alma. Será que sí lo fui todo este tiempo y que mi ruta en realidad era un círculo que esquivava siempre la libertad de aceptar mi idiosincracia? era ésa la ruta de salida?
No se ilusionen. Aún me niego. Mi hogar no lo he descubierto aun.
Tengo algunas observaciones sobre cosas que, como porteña, daba por sentadas. Y que cuando uno está afuera se da cuenta de que todo tiene un proceso, y cuando el proceso está bien hecho no lo vemos.
Las voy a ir exponiendo de a una, porque parece que Bogotá no me gustara, y mentira, me encanta. De hecho pienso poner el punto a favor que tenga esta ciudad para ser justa.
Un detalle de Bogotá que me hace querer más a Buenos Aires:
- El tráfico, ohpordios, el tráfico. Usté no se imagina lo que son las calles y avenidas de esta ciudad. Para empezar, Bogotá no tiene subte (la ciudad está en una montaña) y tampoco tren. Quiero que frenen un segundo a imaginarse eso: el único medio de transporte es por asfalto. No hay nada más que calles para andar. Y ES UNA ANARQUÍA. No hay semáforos suficientes, no hay reglas, todos se tiran a pasar (hasta los mismísimos peatones), no hay tal cosa como el uso de la luz de giro o de balisas para frenadas repentinas, no. No hay paradas de bondis, uno extiende la mano y el tipo frena, esté donde esté. Hay un caos absoluto. Y en el caos absoluto uno empieza a valorar el orden de las cosas, ya que gracias al caos uno puede tardar cuarenta minutos para hacer un kilómetro -o diez cuadras, para darle dramatismo. En cada taxi que me subí sentí que en algún momento, chocaba. En-cada-uno. Y no hay calles paralelas que valgan, ni policías, ni nada. Es así. Bogotá es así. Caos sobre ruedas.
Un detalle de Bogotá que me hace querer más a Bogotá:
Esta ciudad tiene una excelente diagramación, similar a la de La Plata.
Como en todas las ciudades, las calles son una cuadrícula: las que hacen norte-sur-norte y las que hacen este-oeste-este.
En Buenos Aires se las ubica por nombre. O sea que si uno acaba de llegar, hasta el mes y pico no tiene ni mierda idea dónde queda nada.
Bogotá, en cambio, la hace fácil: La ciudad empieza en la calle No.1 y termina en la calle No.200, ponele. Y luego se cruza con las carreras, que la más alta en la montaña, de nuevo, es la 1, y va bajando hasta la número queseyó.
De la calle 1 a la 60, Bogotá es fea. A partir de la 60, se vuelve linda.
Y cómo sabe uno donde está todo? Porque las direcciones son así: (ej mi casa) Yo vivo en la Calle 68 #4A-61. Esto quiere decir: Vivo sobre la Calle 68, que cruza con la Carrera 4, y el número de mi edificio es 61. Si mi dirección fuese 4A #68-61 estaría viviendo sobre la carrera 4, cruce con la 68, se entiende.
O sea que siempre sé dónde mierda estoy en Bogotá.
Me encanta.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
domingo, 18 de noviembre de 2012
Mango Sessions para Mori
A 2.600 metros a nivel del mar ser fumadora se vuelve complicadísimo. Sobre todo cuando vivís en la parte de arriba de la ciudad.
Andres CR
Sí, sí. SÉ que debo un post que explique qué mierda me vine a hacer acá.
Pero la emoción me obliga a contarles sobre el pedazo de universo que conocí ayer en las afueras de Bogotá, en un lugar que se llama Chia, que no tiene nada muy especial salvo por que alberga EL PARAÍSO.
Andrés Carne de Res es un restaurant muy muy famoso, no sólo por su comida sino por su onda.
No hay dos centímetros del lugar que no estén decorados, no hay colores que no hayan sido usados, no hay un mejor canto al kitsch que la voz de Andrés gritándote luces de colores y formas raras en la cara.
Todas las mesas están iluminadas con corazones con luces y sus nombres hacen homenaje a personajes de Gabriel García Marquez. Los mozos los eligen después de un scouting de gente linda, porque si hay tres personas lindas en Bogotá, pos que trabajan en Andrés CR.
Te reciben con bandas de colores, tienen una para cada ocasión: cumpleaños, casamientos, nacimientos, turismo -Ciudadano Ilustre (esa era la mía), hay shows que te van a hacer a tu mesa, pero no de los aburridos, de los copados. De los gente vestida a lo película de Tim Burton bailándote salsa.
Y de toda la historia lo más interesante es cómo llegué a ir a Andrés.
Si bien había ido la semana pasada al otro Andrés CR que queda en Bogotá, no hay nada como el de Chia. Nada. Y ya me lo habían dicho varias personas y yo ya quería ir.
Resulta que venía hablando con gente de ASW (el que no sabe se jode) y justo todos coincidíamos en el plan: Andrés es lo que se hacía el sábado. EL Plan.
A eso de las 7 de la tarde me escribe un tano diciéndome que iba a ir a Andrés con un amigo. Que estaban parando en el Hilton -6 cuadras de mi casa. Que salían 7 y media.
Le dije bueno, voy con ustedes, pásenme a buscar. Y así fue.
Fueron como 40 minutos de viaje hacia el lugar en el que hablamos mas o menos de todo un poco, de cosas que habla la gente que no se conoce: Maradona, Messi, el Inter, Colombia, qué hacés, Buenos Aires, Che.
Y el lugar.... inexplicable.
Realmente no puedo decirlo con palabras, todo todo todo tenía su detalle y su cabeza. Te traían el vino con frutillas. Te daban de probar todas las salsas. Te cantaban y te bailaban.
Bogotá ahora tiene mucho más sentido.
Pero la emoción me obliga a contarles sobre el pedazo de universo que conocí ayer en las afueras de Bogotá, en un lugar que se llama Chia, que no tiene nada muy especial salvo por que alberga EL PARAÍSO.
Andrés Carne de Res es un restaurant muy muy famoso, no sólo por su comida sino por su onda.
No hay dos centímetros del lugar que no estén decorados, no hay colores que no hayan sido usados, no hay un mejor canto al kitsch que la voz de Andrés gritándote luces de colores y formas raras en la cara.
Todas las mesas están iluminadas con corazones con luces y sus nombres hacen homenaje a personajes de Gabriel García Marquez. Los mozos los eligen después de un scouting de gente linda, porque si hay tres personas lindas en Bogotá, pos que trabajan en Andrés CR.
Te reciben con bandas de colores, tienen una para cada ocasión: cumpleaños, casamientos, nacimientos, turismo -Ciudadano Ilustre (esa era la mía), hay shows que te van a hacer a tu mesa, pero no de los aburridos, de los copados. De los gente vestida a lo película de Tim Burton bailándote salsa.
Y de toda la historia lo más interesante es cómo llegué a ir a Andrés.
Si bien había ido la semana pasada al otro Andrés CR que queda en Bogotá, no hay nada como el de Chia. Nada. Y ya me lo habían dicho varias personas y yo ya quería ir.
Resulta que venía hablando con gente de ASW (el que no sabe se jode) y justo todos coincidíamos en el plan: Andrés es lo que se hacía el sábado. EL Plan.
A eso de las 7 de la tarde me escribe un tano diciéndome que iba a ir a Andrés con un amigo. Que estaban parando en el Hilton -6 cuadras de mi casa. Que salían 7 y media.
Le dije bueno, voy con ustedes, pásenme a buscar. Y así fue.
Fueron como 40 minutos de viaje hacia el lugar en el que hablamos mas o menos de todo un poco, de cosas que habla la gente que no se conoce: Maradona, Messi, el Inter, Colombia, qué hacés, Buenos Aires, Che.
Y el lugar.... inexplicable.
Realmente no puedo decirlo con palabras, todo todo todo tenía su detalle y su cabeza. Te traían el vino con frutillas. Te daban de probar todas las salsas. Te cantaban y te bailaban.
Bogotá ahora tiene mucho más sentido.
lunes, 12 de noviembre de 2012
EL MANGO
El mango me hace acordar a Mori.
Así que cada vez que coma mango, cuando me acuerde, voy a subir una foto.
Porque le encanta
y quiero que me envidie.
ja.
Hola Mori!!
Mirá, mango!!!
domingo, 11 de noviembre de 2012
Sobre el primer viernes en Bogotá
Llegó el viernes!!
Joda, joda, joda!!
En la oficina festejamos con unos cupcakes que Luz te tengo que pasar la receta: muy parecidos al amor.
Entonces, como es viernes y vivo con un inglés, organizamos para salir y tomar sustancias etílicas Colombianas. Nos estábamos preguntando con Steffan cuál era EL trago Colombiano... si hay un mojito cubano, un caipirinha brasilero, un pisco peruano... lo hay. Guardad sus expectativas para después.
Quedamos en organizar con Zaydi, una colombiana que trabaja con nosotros que conoce un poco más la movida. Acá se sale temprano: 10:30 estábamos en el bar. A las 03:00 am no se puede vender más alcohol (por lo que los bares cierran) pero el que quiere seguir su joda se arman fiestas en otros lugares.
Fuimos a un bar que se llama Coq y queda en la zona rosa (o zona T, una de mis dos zonas declaradas de hangeo) y Zaydi nos presentó el trago Colombiano: STRAIGHT AGUARDIENTE.
Sin frutitas, sin batido, sin hielo.
Shot de Aguardiente y ése es el trago Colombiano y déjese de joder marica.
Así que lo probé y me giré al gin tonic.
En el interín de la noche me hice amiga de una diseñadora de moda, de un Colombiano que después resultó ser medio stalker, de uno de los barmans.
Pero como había tenido la mala idea de ponerme unos zapatos nuevos que son altos y terribles, y estaba muy cansada, no duré mucho. Tipo 2am mi cuerpo se rindió y decreté eyección inmediata a la cama. A Zaydi no le gustó nada el tema.
Y parece ser que sí había tomado mucho, porque el sábado me desperté con una resaca bastante importante.
jueves, 8 de noviembre de 2012
Crónicas kiwis ahora Crónicas Cheveres
Hola, si.
Después de años de hinchar la paciencia de varios de los que llegan a este blog por medio propio, las crónicas han vuelto con nuevo destino. Esta vez es destino a lo chevere a lo Bogotá, Colombia, con una historia de negocios hardcore y cosas que no sé hacer pero aprenderé.
En fin,
Hay algunas cosas que han de saber sobre esta nueva vida de la que les hablo:
1- Bogotá no es caribe. De hecho es bastante frío. Estoy en sweater. La temperatura típica es 20 grados. Llueve y hay una sola estación: la de no se toma sol.
2- llegué hace dos días y ya tuve una venta, una reunión con CEO, y un pasaje a una convención de infraestructura en Cartagena para dentro de dos semanas.
3- Esta vida bella y glamorosa te cobra una parte de tu alma: pero en este tiempo ya aprendí tantas cosas que me duele la cabeza de sólo pensarlo. Voy a explotar de nociones.
4- Para los que no se bancaban mi espánglish (Mora), volveré insoportable: cambio de lengua como cambio de aire en los pulmones. Laburo en inglés con mi jefa, en castellano con la asistente, en inglés con la asistente, le hablo al inglés en inglés y él me contesta en castellano, todo es cualquiera.
5- No, aun no conocí la noche. Esperen al próximo capítulo para eso.
Chau
PD
Los colombianos son feos.
Después de años de hinchar la paciencia de varios de los que llegan a este blog por medio propio, las crónicas han vuelto con nuevo destino. Esta vez es destino a lo chevere a lo Bogotá, Colombia, con una historia de negocios hardcore y cosas que no sé hacer pero aprenderé.
En fin,
Hay algunas cosas que han de saber sobre esta nueva vida de la que les hablo:
1- Bogotá no es caribe. De hecho es bastante frío. Estoy en sweater. La temperatura típica es 20 grados. Llueve y hay una sola estación: la de no se toma sol.
2- llegué hace dos días y ya tuve una venta, una reunión con CEO, y un pasaje a una convención de infraestructura en Cartagena para dentro de dos semanas.
3- Esta vida bella y glamorosa te cobra una parte de tu alma: pero en este tiempo ya aprendí tantas cosas que me duele la cabeza de sólo pensarlo. Voy a explotar de nociones.
4- Para los que no se bancaban mi espánglish (Mora), volveré insoportable: cambio de lengua como cambio de aire en los pulmones. Laburo en inglés con mi jefa, en castellano con la asistente, en inglés con la asistente, le hablo al inglés en inglés y él me contesta en castellano, todo es cualquiera.
5- No, aun no conocí la noche. Esperen al próximo capítulo para eso.
Chau
PD
Los colombianos son feos.
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